Habib Merheg se define a sí mismo, ante todo, como un ciudadano colombiano y un emprendedor por naturaleza. Su historia está marcada por una profunda herencia familiar de superación, resiliencia y arraigo por la libertad, valores heredados de sus padres, quienes emigraron del Líbano huyendo de los rigores y persecuciones de la guerra. Esta cercanía con los impactos del conflicto marcó desde su juventud una sensibilidad especial hacia el valor de la vida y la urgencia de evitar la violencia a toda costa.
Con una vocación orientada a la creación de oportunidades, consolidó una destacada trayectoria en el sector privado antes de dar el paso hacia la esfera política. Su visión se fundamenta en un principio claro: el desarrollo real de los pueblos se logra mediante el fortalecimiento de la empresa privada, el cooperativismo y la capacidad de transformar las materias primas locales en productos terminados de alto valor.
La huella empresarial de Habib Merheg es amplia, tanto en Colombia como en el ámbito internacional. En sus inicios, fue pieza clave en la fundación y consolidación de proyectos de gran impacto nacional en el sector de las telecomunicaciones, como lo fue Cable Unión (posteriormente Cable Unión de Occidente). Esta empresa no solo se convirtió en una de las redes de televisión por cable e internet más importantes del país, llegando a coordinar a miles de empleados y contratistas, sino que operó bajo un modelo de asociatividad donde los trabajadores se transformaban en microempresarios, construyendo así un patrimonio familiar sostenible.
Posteriormente, expandió sus operaciones hacia mercados internacionales en Europa, Medio Oriente y África, estableciendo bases de operación en lugares como Dubái y Barcelona. Desde allí, lideró proyectos de infraestructura tecnológica de fibra óptica internacional conectando fronteras y diseñó ambiciosos procesos agroindustriales en países como Ecuador, Perú, Kenia, Uganda y el Congo. En este último campo, se ha enfocado de manera poderosa en la industria del cacao, trabajando de la mano con comunidades campesinas mediante cooperativas que aseguran que el bienestar económico y la utilidad se distribuyan con equidad entre quienes cultivan la tierra.
Motivado por el deseo de proteger el tejido empresarial y social del país en momentos de alta complejidad e inseguridad vial y urbana, Habib Merheg incursionó en la política nacional con un movimiento independiente y renovador que logró congregar a ciudadanos de diferentes vertientes tradicionales. Ocupó una curul en el Senado de la República durante los gobiernos del expresidente Álvaro Uribe Vélez, destacándose como un orador profundo y de posturas verticales en defensa de la economía nacional.
Durante su paso por el Congreso de la República, lideró tres hitos fundamentales:
Defensa de la Producción Nacional frente a los TLC: Fue uno de los críticos más vehementes e ilustrados en contra del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos en las condiciones planteadas en su momento. Su argumentación se basaba en la asimetría y las inequidades estructurales entre ambas economías, especialmente el abandono de las vías terciarias y los altos costos de transporte que afectaban al campesinado colombiano. Sus ponencias, presentadas incluso ante el Departamento de Estado en Washington y universidades de Nueva York, quedaron plasmadas en su reconocido libro de análisis económico titulado Colombia en Contravía.
Impulso al Valor Agregado Cafetero: Lideró debates de control político históricos orientados a exigir a la Federación Nacional de Cafeteros la implementación de una integración vertical en el negocio del café. Esta presión legislativa buscaba otorgar estabilidad al precio interno y dotar de valor agregado al grano en beneficio directo del usuario final y el productor, siendo este el contexto en el que nacieron iniciativas de expansión comercial como las tiendas Juan Valdez.
Compromiso Institucional con la Paz: Formó parte activa de la Comisión de Paz del Congreso de la República, trabajando de manera decidida en el proceso de paz que logró la desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y el silenciamiento de más de 38.000 fusiles, asumiendo con responsabilidad el mandato ético de reducir el conflicto armado en las regiones.
Frente a los desafíos, señalamientos y la complejidad del entorno político colombiano, Habib Merheg ha mantenido una postura de resiliencia y apertura. Defiende la necesidad de superar la polarización y las heridas que dejan los debates electorales, abogando siempre por liderazgos propositivos y por la renovación política, especialmente celebrando la inclusión y equidad de las mujeres en los espacios de elección popular.
Convencido de que la reconciliación del país requiere transparencia, ha manifestado su total disposición a aportar a la verdad histórica de los contextos del conflicto que afectaron a toda la sociedad, incluidos los sectores productivos. Hoy por hoy, su enfoque sigue centrado en ser un facilitador del desarrollo económico regional, promoviendo una economía seria que recupere la capacidad productiva, fortalezca el tejido industrial y genere empleo formal y digno para las nuevas generaciones.